Empezar por la descripción
Revisa factura, metal declarado, quilates o ley y posibles recubrimientos. El oro blanco y la plata pueden parecerse; el color, brillo, olor o las marcas en la piel no identifican el metal de forma fiable.
Límites de las pruebas sencillas
Que un imán no atraiga la pieza no demuestra que sea oro. El chapado, las estructuras huecas y las piedras montadas complican las pruebas. Los métodos profesionales tienen distintas limitaciones según examinen la superficie o el interior.
Evitar experimentos destructivos
No muerdas, quemes, rayes ni apliques ácidos domésticos a una joya. Consulta a un joyero o especialista para elegir la prueba adecuada, especialmente antes de una compra importante o de vender joyas heredadas.
Fuentes y referencias
Contenido educativo de Thahby; cifras ilustrativas. Revisión: 1 de octubre de 2026.